lunes, 11 de julio de 2011

Hay veces que me pregunto cómo pudo pasar. Cómo no pude darme cuenta de que tenía al hombre perfecto a escasos metros de mí. Aún no consigo entender como no pude darme cuenta de que su sonrisa era la más bonita del mundo, ni de que sus ojos tenían ese brillo tan especial que podrían volver loco a cualquiera. Tanto tiempo a su lado.. casi dos años y yo sin ni siquiera darme cuenta de la maravilla que tenía a mi lado. Ahora muchas veces le doy gracias a Dios, por haberme fijado en él aquel día y sobre todo por no haber dejado que saliera de aquella discoteca el ocho de enero sin decirle que le quería. Porque sí, le quiero. Le quiero como nunca había querido a nadie. De una forma especial y única. Especial y única como el brillo de su mirada...

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